La explosión de casos positivos de coronavirus y la pandemia que ha pegado fuerte en Madrid, nos lleva a recluirnos en nuestras casas. No podemos juntarnos en el estudio, alrededor de los micrófonos, para charlar de mejores ciudades, de bicicletas, de movilidad. Pero sí que podemos mantener la emisión de Pata de Cabra aunque sea de forma precaria a través de una conversación a seis entre los componentes del programa.

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